Cosméticos

De Centro Conocimiento Mon Platin
Saltar a: navegación, buscar
Prop-hierbas-plantas-medicinales.jpg
Productos barro cosmeticos.jpg
Mon platin spain-facial-masks.jpg


"Cosmético: (del griego κοσμητικός kosmētikós relativo al adorno), se dice de un producto que se utiliza para la higiene o belleza del cuerpo, especialmente del rostro", según la Real Academia de Española de la lengua [1].

Los cosméticos Mon Platín de la línea Dead Sea Minerals están elaborados a partir minerales y sales del mar Muerto y extracto de plantas. La base de la línea Black Caviar es el caviar negro. Y Gold Edition usa el oro para producir esta excepcional línea de cosméticos.

La ciencia y la tecnología dieron lugar a una rama de la ciencia llamada cosmetología, que se encarga de la investigación y desarrollo de los cosméticos actuales. Antes de alcanzar este nivel tecnológico, el mundo de los cosméticos ha sido un terreno oscuro e insano lleno de fórmulas insalubres y desarrollado por personas ignorantes de los elementos que estaban usando, como vemos en el apartado siguiente, que hace un breve resumen histórico de los cosméticos.

Historia de los Cosméticos

Hasta la Edad Antigua las pinturas corporales y los ungüentos curativos debieron usarse, de la misma forma que son utilizados por numerosos pueblos primitivos, a partir de extractos de plantas y animales, minerales y cenizas, usándose con el propósitos curativos, rituales u ornamentales de tipo tribal.

Pueblos americanos

Muchos pueblos de América (Wayúu, de Venezuela y Colombia; Emberá, de Colombia y Panamá) usan tinturas vegetales para adornar la cara y otras partes del cuerpo. Con frecuencia el maquillaje no cumple una función meramente estética sino de protección, contra el polvo, la radiación solar, el viento, etc., que puede evolucionar hacia un uso estético.

La primera prueba arqueológica del uso de cosméticos se encontró en el Antiguo Egipto, alrededor del año 4000 a. C. Se sabe que los antiguos griegos y romanos también usaban cosméticos.

El término cosmético se creó en el siglo XVII a partir de la palabra griega kosmetikós, que significa "relativo a la ornamentación".

Orígenes

A excepción de la cerusa y el antimonio, que se conocían como cosméticos desde tiempos muy antiguos, todos los productos cosméticos eran de origen animal y vegetal. El primer cosmético rojo fue un musgo llamado orchilla Lischen roscella, de Linneo, con el que se preparaba el tornasol. Este musgo se llamaba antiguamente fucus, nombre que con el tiempo se usó para todo tipo de cosmético. Se usaban también ciertas plantas tintóreas, particularmente la Anchusa tinctoria. Del reino animal, se utilizaba el aesypum (extracto procedente del sudor de los carneros, bien purificado) y el estiércol pulverizado de cocodrilo, que servía para curar ciertas enfermedades de la piel y para hacer desaparecer las manchas y las arrugas.

La saliva

Era uno de los principales ingredientes de los cosméticos. A fin de que la saliva fuese olorosa, la esclava encargada de prepararlos tomaba todas las mañanas unas pastillas preparadas para este efecto. Antes de comenzar a desleír el afeite, echaba su aliento sobre un espejo de metal y lo presentaba a su señora, para mostrarle que su saliva era pura y aromática.

Oriente, Turquía, Grecia y Roma

Unas cejas negras formando un semicírculo perfecto reuniéndose en lo alto de la nariz son consideradas en Oriente como una parte principal de la belleza de una mujer y, asimismo, era también una circunstancia de la belleza de las antiguas mujeres griegas y romanas. Las mujeres turcas, en sus harenes, ocupaban horas enteras en pintarse las cejas y las pestañas con un polvo negro que llaman surmé. Las romanas de distinción tenían esclavas únicamente encargadas de esta parte del tocador. El polvo de que se servían era de galena, de plomo o de bismuto llamado en griego stimmé y en latín stibium y le aplicaban con dos punzones o agujas encorvadas en la punta.

Popea Sabina y la poppeana

Popea, esposa de Nerón, inventó la llamada poppeana, un cosmético para conservar la pastosidad y la delicadeza de la piel. Era una pasta de miga de pan mojada en leche de burra, con la que se cubría toda la cara antes de acostarse. Durante la noche esta pasta se secaba y daba a la cara un aspecto de un barrado de yeso agrietado. Juvenal menciona esta pasta (lectorium) en su sátira 6.3. La mezcla de arroz y harina de habas se usaba para quitar las arrugas. Por la mañana, después de haber levantado con esponjas esta costra que cubría la cara, las mujeres se lavaban con leche de burra todavía caliente.

Leche de burra

Se usaba no sólo para restablecer el pulmón, sino también para dar frescura a la piel. En el libro XXVIII de su Historia natural, Plinio el Viejo menciona la leche de burra como excelente cosmético y cita la superstición de algunas mujeres que se lavaban la cara con ella todos los días. En el libro XI afirma que Popea llevaba en sus viajes de una recua de quinientas burras para poder bañarse en su leche, algo que también mencionan otros autores.

Renacimiento

Durante el siglo XVI, el auge de los cosméticos surgió en Italia con los monjes de Santa María Novella, ya que inventaron el primer laboratorio donde se elaboraron cosméticos y medicinas. Lo cual llevó a que las mujeres de Venecia utilizaran bastante maquillaje. Lo usual era que se maquillaran de color blanco el rostro y de igual forma el escote. Se puede apreciar la preferencia de la palidez, ya que el color oscuro en la piel era exclusivo de mujeres y hombres que pertenecían a una clase social inferior. Otro aporte de las mujeres venecianas a Europa fue la moda de teñirse el cabello de color rojo, las mujeres de la realeza lo hacían con fragancias de flores como el azafrán y le agregaban sulfuro; luego lo aplicaban en el cabello y lo exponían a la luz del Sol. Como fragancias solían usar extractos de rosa, lavanda, almizcle, ámbar, sándalo y jazmín, entre otros.

Catalina de Médici

Fue quien introdujo en Francia la moda de los cosméticos al asistir maquillada a su matrimonio con Enrique II. Ella dedicó gran parte de su tiempo a la fabricación de cosméticos y ungüentos. Enrique II también solía utilizar una mascarilla de clara de huevo y harina de habas.

Catalina Galigai

Amiga de Catalina de Médici, inauguró el primer Instituto de Belleza, donde se comienzan a vender perfumes como el neroli y el ámbar. En 1573, Catalina de Sforza escribió una obra titulada Experimentos, donde se reúnen recetas para crear cosméticos y perfumes, además de que contiene una sección sobre los defectos del cuerpo y su corrección.

Algunos de los productos que utilizaban

La mezcla de miel con limón para suavizar las manos, hojas de salvia con carbón de madera como dentífrico, pétalos de geranio para lograr el rojo intenso en los labios, etc. Uno de los ingredientes base para diversos productos era el mercurio, algunos de los objetivos eran colorear los labios, quitar manchas o usarlo como tintura para el cabello al que le agregaban sulfuro de plomo, cal y agua.

Con el fin de obtener una piel pálida utilizaban el albayalde o carbonato de plomo, que es una sustancia altamente tóxica. Según algunas investigaciones, había diferentes tipos y el de mejor calidad provenía de Venecia; a otro, de costo menor, le agregaban ingredientes como sulfuro y bórax. Se sabe que en algunos casos provocó el deceso de varias mujeres ya que el plomo era absorbido por la piel. Otra de las consecuencias del albayalde repercutía en el cabello, ya que provocaba su pérdida y el deterioro del límite del cabello, lo cual explica el motivo de las frentes altas en la mayoría de las mujeres, además de que también era común la pérdida de cejas, por lo que las depilaban, las delineaban y pegaban pelo de ratón.

Para el cabello se solían utilizar diversos productos como el aceite de vitriolo o ácido sulfúrico, el cual es corrosivo y lo mezclaban con jugo de ruibarbo con el fin de obtener un tónico aclarador. Lo cual fue otra de las causas de la pérdida excesiva del cabello y fue uno de los motivos por el que se comenzaron a utilizar las pelucas. Otra de las costumbres referentes al cabello eran los peinados altos y ficticios donde a las pelucas les ponían harina de trigo blanqueada, pulverizada y perfumada; la aplicación de polvos de colores aparece en Francia en el siglo XVI. Para lavar el cabello utilizaban un champú en seco preparado con polvos de arcilla, con el fin de que ésta absorbiera la grasa y la suciedad.

Otro de los productos empleados para los labios era la mezcla de cochinilla y cera de abejas; para colorear los párpados, usaban nácar molido. Era común en las mujeres de la nobleza tener el rostro limpio, por lo que se lavaban la cara con vino tinto y leche de burra. También solían preparar infusiones de agua de hinojo y Eufrasia.

Para tener una piel fresca y suave batían las claras de huevo las cuales funcionaban como ungüento. Otra costumbre era la de ponerse lunares en algunas ocasiones eran pintados y otras elaborados con terciopelo. Las pecas no eran bien vistas y para ello había un remedio hecho a base de hojas de saúco son savia de abedul y azufre, todo ello en forma de infusión era aplicado en la piel por las noches luego en la mañana era eliminado con mantequilla.

Así pues, en el Renacimiento, tener una buena apariencia también era reflejo del estatus social.

Siglo XVI

De esta época data un anónimo escrito en castellano titulado "Manual de mujeres" en el cual se contienen muchas y diversas recetas muy buenas, que contiene numerosas recomendaciones sobre la fabricación de cosméticos.​

Siglo XVII

Durante el reinado de Carlos I en Londres, un joven llamado Yardley inaugura la primera empresa que fabricaba productos de tocador. El principal ingrediente que Yardley utilizaba en los jabones era la lavanda. La elaboración de los cosméticos se fue refinando por lo que ya había cremas hidratantes de especias, vainilla y miel que eran utilizadas por las damas de la nobleza. Aun así, el uso de la cerusa y el plomo no se dejaba de lado, por lo que la pérdida de cabello continuaba. Otro de los avances era que al poder tener cada quién su jabón en casa, los hombres ya no acudían con los barberos y ellos mismos se afeitaban.

Decreto (Parlamento inglés)

En el año de 1786 se aprobó un decreto que establecía los impuestos de los cosméticos, así como la realización de un inventario con el fin de tener una lista precisa de los productos existentes. Esto sucedió en el Parlamento inglés. Dentro de la lista de cosméticos registrados se encontraban: bolas de jabón, polvos, esencias, ungüentos como el de tintura de almendra y de melocotón. Dentro de los maquillajes había carmín, blanco, carmín vegetal, carmín de servilleta, la cual era aplicada con una tela, entre otros.

Muerte de Luis XIV

Cuando Luis XIV muere, la higiene se vuelve algo fundamental y se elaboran perfumes peculiares, como de: Leche de la princesa, Aroma de sultana, Agua celestial, Leches de Ninón.

Productos franceses

Éstos tuvieron gran éxito gracias a su originalidad, ya que sus envases eran de plata, oro, porcelana y laca. A pesar de tener un precio elevado, se vendían con gran facilidad. La gama de colores se vuelve algo importante para las mujeres de la corte, ya que se utilizaban ciertas tonalidades de rojo para usar durante el día y otras distintas que podían ser usadas por la noche. Según la clase social a la que pertenecían las mujeres, era el tono que utilizaban. Las damas de la corte usaban el rojo oscuro, las cortesanas rojo apasionado y las burguesas solían usar tonalidades más bajas.

Perfumería

Respecto a la perfumería, se volvió tan importante, que algunas célebres mujeres tenían su esencia específica, como María Antonieta, que usaba la mejorana. Madame de Pompadour usó el rosa y el violeta. Durante la Revolución francesa, en 1789, las pelucas empolvadas, el uso de carmín y los polvos faciales era lo que más utilizaban los hombres de la corte. A pesar de que el champú ya era de uso comercial, los cortesanos preferían llevar su cabello pequeño y sucio y encima de él ponerse una peluca aromática.

Josefina de Beauharnais

Después se puso de moda la apariencia pálida y gracias a la emperatriz Josefina de Beauharnais, esposa de Napoleón, también se utilizaron los coloretes con base de hierbas. Se aplicaban mascarillas fabricadas con harina, miel, huevos y carne cruda. Para lograr el tono pálido que les agradaba, se solía beber vinagre y limón. Para las mujeres lo usual era no permanecer mucho tiempo bajo el sol con el objetivo de resguardar su rostro.

La reina Victoria

En el siglo XIX, la reina Victoria declaró el maquillaje públicamente descortés. Se veía como algo vulgar que solo usaban los actores y las prostitutas.​ En la época de la Segunda Guerra Mundial, los cosméticos tenían una aplicación común en el Oriente (aunque estaban vetados en la Alemania nazi).

Japón

En Japón, las geishas usaban lápices labiales hechos a partir de pétalos aplastados de cártamo para pintarse las cejas y las comisuras de los ojos, al igual que los labios. También usaron como base de maquillaje barras de cera bintsuke, una versión más suave de la cera depilatoria de los luchadores de sumo. Pasta blanca y polvos coloreaban el rostro y la espalda; el ojo se delineaba con rouge, que también definía la nariz. Los dientes se coloreaban con pintura negra para la ceremonia cuando las maiko (aprendices de geishas) se graduaban y se volvían independientes.

Definición legal

El Reglamento Europeo 1223/2009 define a los productos cosméticos como: "toda sustancia o mezcla destinada a ser puesta en contacto con las partes superficiales del cuerpo humano (epidermis, sistema piloso y capilar, uñas, labios y órganos genitales externos) o con los dientes y las mucosas bucales, con el fin exclusivo o principal de limpiarlos, perfumarlos, modificar su aspecto, protegerlos, mantenerlos en buen estado o corregir los olores corporales. El término cosmético por lo tanto incluye maquillaje, desodorantes, champús, geles de ducha, etcétera".

En el mismo también se estableció lo que no forma parte de los cosméticos, es decir, los que tienen como objetivo la cura de alguna enfermedad o algún producto que se pueda ingerir, inhalar, inyectar dentro del cuerpo humano. Entonces los cosméticos solo deben aplicarse vía tópica con los fines antes mencionados.

Propósito

Generalmente, el objetivo del maquillaje es lograr que el usuario se vea más atractivo y guapo. Para la mayoría de las personas, esto implica simular una apariencia más juvenil y saludable. La base es utilizada para mostrar la apariencia (idealizada) de la piel suave e inmaculada de la juventud. Sombras, delineadores y máscaras se usan para hacer ver el ojo más largo, y la mirada más profunda, y por lo tanto más juvenil. El lápiz de labios hace que éstos se vean mayores, que se vean más gruesos, oculta imperfecciones y puede hacer que parezcan los de una persona de menos edad.

Tipos de cosméticos

Los cosméticos se componen de: principio activo, excipiente o vehículo, aditivos y correctores. Como categoría general, los cosméticos incluyen también los productos para el cuidado de la piel: cremas, lociones de hidratación y productos de tratamiento para reparar u ocultar imperfecciones (acné, arrugas, ojeras, etc.). La aceleración de los cosméticos se puede basar en el tipo de producto o en el área de aplicación; pueden ser líquidos o emulsiones, polvos (compactos o sueltos) y cremas o barras anhidras. Además de los cosméticos tradicionales, que desaparecen lavándolos o por desgaste o transformación natural después de un tiempo (esmaltes de uñas, tintura del cabello), otra forma de adornar el cuerpo es mediante tatuajes permanentes, una técnica antigua. La cirugía y la química también se pueden utilizar con objetivos estéticos. Existen numerosas técnicas tales como la microdermoabrasión y las exfoliaciones (o descamaciones o peelings) químicas o físicas, que eliminan las capas más superficiales de la epidermis para favorecer la oxigenación cutánea, lo que da paso a capas más nuevas que gozan de un aspecto más juvenil, exuberante y suave. En esta área también se utilizan pigmentos permanentes (tatuaje).

Algunas de las funciones que tienen los cosméticos son: la función de higiene, que es la más importante ya que es la que ayuda a mantener en buen estado la piel donde el principio activo es el detergente y algunos ejemplos de este tipo serían los champús, tónicos, etc. Otra de las funciones es la de protección donde lo que se busca es resguardar la piel de distintos agentes que puedan dañarla, ya sean ambientales o químicos; el principio activo es el ácido paraminobenzoico y algunos de los productos encargados de ello son: protectores labiales, solares, etc. La tercer función que pueden tener los cosméticos es la de corregir donde se trata de aminorar las imperfecciones de la piel es importante aclarar que dichas imperfecciones no deben ser patológicas, en este caso el principio activo dependerá del caso a tratar. Algunos ejemplos son los productos antiacné, antiseborreicos, etc.

La función decorativa de los cosméticos es la que embellece el cuerpo, tratando de ocultar diminutas imperfecciones. El principio activo es el pigmento. Y algunos ejemplos son maquillajes, lápices labiales, etc. Además de estas funciones también se encuentra la de perfumar donde se añade un aroma al cuerpo; en ésta, hay que tener especial cuidado, ya que no debe provocar ningún tipo de irritación al cuerpo. El principio activo son las distintas esencias: lavanda, rosa, madera, etc. Y algunos ejemplos son los perfumes, desodorantes, etc.

Fuente

www.wikipedia.org[2]